DESPEDIDA A PACHO CORTES

Hasta Pronto Compañero Francisco “Pacho” Cortés

Por Isaac Marín. Vicepresidente de CNA Colombia. Comisión de Comunicaciones Congreso de los Pueblos. “Se fue nuestro maestro Pachito Cortés Aguilar…, ayer me anoticie de su deceso, fui a verlo y me cercioré personalmente además, que había ocurrido el 8 de septiembre en el hospital Clínicas de la paz Bolivia”, expresó ayer Omar Dison Ramírez Nina, directivo nacional de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia CSUTCB, un importante sindicato de ese país.

 

Francisco José Cortés Aguilar de 52 años, oriundo del municipio Bolívar, departamento de Santander en el Nororiente Colombiano, desde 1983 fue profesor en escuelas rurales de Arauca, donde tempranamente se vinculó a las juntas de Acción Comunal y a los movimientos campesinos que por esos tiempos iniciaban los colonos de la región del Sarare en el piedemonte Araucano.

Fue dirigente de la Asociación Campesina Intendencial en esa región, vocero campesino en varios procesos de negociación con el ministerio de agricultura, con el instituto colombiano para la reforma agraria INCORA y con diversos estamentos de gobiernos regionales, y nacional.

Con un vasto recorrido en el movimiento agrario, por regiones y departamentos Colombianos trabajando en la consolidación del movimiento campesino, Pacho en los años 90’ fue nombrado directivo en la junta nacional de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos Unidad y Reconstrucción ANUC-UR; luego participó como delegado en representación del campesinado colombiano, junto a otros dirigentes sindicales, sociales y políticos, en las conversaciones que el gobierno nacional y el Ejército de Liberación Nacional ELN realizaron en San José de Costa Rica en el año 2000.

Dedico sus esfuerzos al acompañamiento de comunidades campesinas e indígenas en el oriente del país, allí participo en la constitución de la Corporación Social Para la Asesoría y Capacitación Comunitaria COSPACC, reconocida organización defensora de los derechos humanos. Por su trabajo fue perseguido; él y su familia fueron amenazados por sectores de la derecha y grupos paramilitares y se vio obligado a pedir protección al gobierno nacional que en el año 1999 lo vinculó al programa de protección para dirigentes y defensores de los derechos humanos del Ministerio del Interior. También fue cobijado con medidas cautelares por parte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos CIDH.

Desde la ANUC-UR y luego en COSPACC participó en espacios de coordinación e intercambio de experiencias con otros movimientos campesinos, sociales, ambientalistas del mundo como la Vía Campesina, la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo CLOC, el Movimiento de los Sin Tierra MST de Brasil, movimientos antiglobalización, estas experiencias le permitieron visitar comunidades en otros países como en Bolivia donde trabajó sus últimos años.

Pacho Cortés llegó a Bolivia en el año 2002 para participar del intercambio de experiencias organizativas y comunales en varias regiones de este país alto-andino y tratando de escapar de la persecución, desde entonces realizó acciones en defensa de los derechos humanos, estuvo ligado a las organizaciones campesinas de productores de coca del Chapare, Yungas y de La Paz.

En el 2003 y en desarrollo de una operación denominada “alerta temprana”, fue detenido junto a otros dirigentes campesinos cocaleros de la región del Alto y señalados de pertenecer a una organización criminal; con informes de la inteligencia militar colombiana “Pacho Cortés resulto ser el terrorista necesario para Gonzalo Sánchez de Losada (presidente boliviano para esa época) con el que podría mostrar resultados en la cruzada antiterrorista en foros internacionales de seguridad”, declaro Andrés Zúñiga reconocido jurista paceño. Por este caso Pacho permaneció 21 meses detenido y tras un largo y complejo proceso, más político que jurídico, recobro su libertad.

Las amenazas, persecución y el juicio político también afectaron a su familia; su compañera Lilia Esther Vargas también fue vinculada al proceso en Bolivia a pesar de permanecer en Colombia. Ella y sus hijas Sindy Johana, Silsa y sus hijos Andrés y Elmer no pudieron acompañarlo en el exilio, además se vieron obligados a pedir refugio y trasladarse a otro país en aras de proteger sus vidas y su integridad.

Francisco Cortés tenía refugio político desde el 2005, estatus que le fue concedido a través de la Resolución 467 del Comité Nacional para los Refugiados (Conare), en noviembre de 2005. Su condición de refugiado político en el territorio nacional Boliviano le permitió trabajar por los derechos humanos a través del Consejo Boliviano de Solidaridad y Defensa de los Derechos Humanos que lo conforman varias organizaciones sociales.

Francisco Cortés desarrolló un intenso trabajo social con comunidades campesinas asentadas en los Yungas y el altiplano, a grado tal que se ganó el aprecio y la confianza de los dirigentes y trabajadores de base, aseguraban fuentes policiales en la región. Pacho se reconocía simpatizante del movimiento al socialismo MAS y del movimiento cocalero “A Evo Morales siempre lo consideró su amigo, porque estuvieron en varias luchas”, dijo su abogado Andrés Zúñiga.

Por información de su abogado, y por los medios de comunicación se conoció que su deceso tuvo lugar en el Hospital Clínicas de la paz, Bolivia el pasado 8 de septiembre, sin que hasta hora se conozcan motivos ni mayores detalles de su fallecimiento.

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